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Definición

La Revisión Después de la Acción (RDA) es un proceso sencillo que se puede aplicar para asimilar las lecciones que dejan éxitos y fracasos de una gestión anterior, con el propósito de mejorar el desempeño futuro. La RDA es una oportunidad para que un equipo piense reflexivamente sobre un proyecto, una actividad, un acontecimiento o una tarea, con el fin de poder hacerlo mejor la próxima vez.

Recurso recomendado

Collison, Chris; Parcell, Geoff. 2004. Learning to fly: Practical knowledge management from some of the world’s leading learning organizations. Capstone, Chichester, Gran Bretaña. 312 p.
Sitio Web: http://www.chriscollison.com/
Esta publicación ha tenido un enorme impacto, porque fue una de las primeras que se concentró principalmente en los métodos y procesos de participación del conocimiento (KS). Enfocado hacia el “manejo práctico del conocimiento,” el libro introduce al lector en el manejo del conocimiento (KM, del inglés) y luego narra las experiencias de los autores cuando trabajaban para British Petroleum. El libro presenta herramientas como la Revisión Después de la Acción, la Asesoría de Colegas y las Comunidades de Práctica. Su última edición contiene un CD-ROM acompañado de volantes de una página, fáciles de separar y usar, que explican las diferentes herramientas. Hay también información útil en el sitio Web “Learning to Fly” y en el archivo de direcciones de correo relacionado con el sitio.

Acerca de este recurso

Aprender mientras se trabaja: Dar tiempo a la reflexión
  1. Una RDA se lleva a cabo inmediatamente después de terminada la actividad, cuando todos los participantes están aún disponibles y sus recuerdos son recientes.
  2. Las RDA son eventos para aprender, no para críticar. Todos deben participar en una atmósfera exenta del concepto de antigüedad o rango. De ninguna manera deben considerarse como una evaluación del desempeño personal.
  3. Designe un facilitador. El facilitador de una RDA no está allí para ‘obtener’ las respuestas, sino para ayudar al equipo a ‘aprender’ de las respuestas. Hay que hacer hablar a los participantes, desde su propio aprendizaje individual como desde el punto de vista del grupo.
  4. Pregunte lo siguiente: ¿qué debió haber sucedido? El facilitador puede dividir el evento o el proyecto en actividades separadas. Cada una de ellas tuvo (o debió haber tenido) un objetivo y un plan de acción que pueden identificarse. La discusión empieza en la primera actividad, al preguntar: ‘¿Qué debió haber sucedido?.
  5. Pregunte enseguida: ¿qué sucedió realmente? Esta pregunta implica que el equipo debe comprender lo que sucedió y llegar a un acuerdo respecto a esos sucesos. Recuerde, sin embargo, que el objetivo es identificar momentos críticos, no un culpable.
  6. Compare ahora el plan inicial con la que sucedió en la realidad: ¿Porqué se presentaron diferencias? y ¿Qué hemos aprendido? Identifique los éxitos y las fallas y haga una discusión sobre ambos. Identifique los elementos claves para mejorar.
  7. Documente los puntos clave. Documentar los elementos clave de una RDA ayuda a compartir, dentro del equipo de trabajo, las experiencias del aprendizaje y sirve de base para un aprendizaje más amplio de en la organización.
  8. Otra manera de llevar el RDA a cabo es preguntar a los participantes de "la acción" qué les gustó del evento o trabajo que se hizo, y de cómo se hizo, y después pedirles que digan una cosa que mejorarían para la vez siguiente. Esta forma es más rápida (se puede hacer una ronda al final de cada día de taller o evento), y permite un aprendizaje inclusive dentro del taller o evento mismo, para implementar las mejoras al día siguiente de la RDA.

Quién puede contarme más de esta herramienta?

  • Nathan Russell (nrussell [at] worldbank.org)
  • Simone Staiger (s.staiger [at] cgiar.org)
  • Andrea Carvajal (a.carvajal [at] cgiar.org)
  • Sophie Treinen (sophie.treinen [at] fao.org)
  • Gauri Salokhe (gauri.salokhe [at] fao.org)
  • Sophie Alvarez (b.sophie.alvarez [at] gmail.com)